NOS ESTÁN ENGAÑANDO CON LA CORRUPCIÓN

 

 

Las instituciones han cambiado el significado de la palabra corrupción y este engaño puede fortalecer el autoritarismo contra las nuevas generaciones.

La palabra corrupción, popularmente, hace referencia al abuso de poder, para beneficiar o perjudicar a unos o a otros, pero las instituciones han cambiado este significado.

Transparencia Internacional y Naciones Unidas han cambiado este concepto, entendiéndolo de una manera restrictiva, según la cual el funcionario tiene que beneficiarse económicamente para que sea corrupción. De esta forma se excluyen actuaciones que perjudican a terceros, pero más grave aún es el caso de la autoridad pública que fomenta o mantiene un régimen abusivo o abusocracia.

Resulta llamativo que el principal representante mundial del sector social en relación con la corrupción que es Transparencia Internacional y el principal representante mundial del sector público que es la ONU, coincidan en adoptar el mismo significado para referirse a la corrupción, siendo éste tan restrictivo y contrario a su uso popular y científico (pérdida de propiedades e integridad).

Con esta definición, Transparencia Internacional está condicionando el trabajo contra la corrupción de todas las asociaciones del mundo.

El famoso Índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, significa una cosa diferente a la que cree la mayoría de la gente cuando oye hablar de él. Además, al hacer público que la corrupción es la norma en todos los países del mundo, nos están acostumbrado a tolerar lo intolerable, haciendo la mayor ingeniería social de todos los tiempos para anular la gravedad real de la corrupción.

En el caso de la ONU, tiene una especial relevancia porque en la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción (2003), se pide a los países que suscriben esta norma que incluyan en sus leyes penales el delito de corrupción siguiendo estas directrices, corrompiendo el término corrupción.

Por lo antedicho, se produce una discrepancia entre el uso del vocablo corrupción en los medios de comunicación y entre la gente, respecto de su significado legal que es el que utilizan los políticos y las instituciones. Incluso puede provocar hilaridad en las autoridades públicas cuando se les acusa de ser corruptas por hechos que ellos saben que no están contemplados por la ley como corrupción.

Peor aún es cuando se habla de un régimen corrupto, porque según las instituciones significaría que una gran parte de las autoridades públicas se benefician económicamente de su poder, pero se excluiría el uso del poder institucional para someter a la mayoría de la población que es lo que realmente quiere expresarse cuando se hace referencia a un régimen corrupto. En otras palabras, un régimen corrupto es aquél donde las autoridades públicas tienen como prioridad que una minoría se aproveche de la mayoría.

A este tipo de régimen se le debe calificar como autoritario, donde las autoridades públicas no cumplen la ley con total IMPUNIDAD para beneficiarse y para perjudicar a la mayoría.

El referido Índice de percepción de la corrupción evidencia que las democracias son regímenes autoritarios en todos los países, en mayor o menor medida, por lo que se las puede denominar democracias autoritarias. Dado que las democracias son las mayores maquinarias de poder de la historia y utilizan el potencial de las nuevas tecnologías para controlar a toda la población, las autoridades públicas están llevando a las personas al mayor nivel de esclavitud de la Historia.

Igualmente las instituciones internacionales son autoritarias. Tanto la ONU como la Unión Europea y cualquier otra organización internacional, tienen una naturaleza intergubernamental, porque han sido creadas por gobiernos, y son dirigidas por los gobiernos de los países miembros, trasladando su autoritarismo.

En resumen, debemos hablar de funcionarios, gobiernos, instituciones y regímenes autoritarios en lugar de corruptos, igual que de autoritarismo legislativo, autoritarismo ejecutivo o autoritarismo judicial.

Las democracias autoritarias han llevado a los europeos a la decadencia, como se acredita en el hecho de que cada día hay más disidentes, más depravación en el poder y porque en toda Europa las actuales generaciones de jóvenes están viviendo peor que la de sus padres, como se recoge en el Informe al Consejo Europeo del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030 que fue entregado en 2010.

En un histórico discurso, Kennedy afirmó que no iba a permitir la abusocracia. Más de medio siglo después, el Presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, en la noche electoral del 28 de abril de 2019, dijo que había “enviado un mensaje […], a Europa y al mundo de que se puede ganar a la reacción, al autoritarismo [...]”. De esta forma, ambos políticos reconocieron que las democracias son autoritarias.

 

Se ha llegado a la decadencia, a pesar de que el mundo empresarial está aumentando la riqueza constantemente, por lo que sólo cabe atribuir la mayor parte de la culpa a las instituciones. Por ello, una parte de la élite mundial y los auténticos intelectuales (disidentes y librepensadores) se plantean que el macro-Estado de las democracias es el problema y que hay que buscar alternativas a la democracia representativa.


Javier Marzal
Chair (Presidente) de la International Association to Change the World

www.iachangetheworld.org

 

 

PDF: Artículo "Nos están engañando con la corrupción"